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domingo, noviembre 14, 2010

Una inmensidad de deseo habita entre los callejones blancos que recorro tras de ti. En cada esquina, en cada rincón, en cada centímetro de espacio recorrido, voy desangrando mi anhelo, dejando el rastro de un amor inconcluso que quema los últimos barcos de una entrega a destiempo.

Arrastro el lastre de una partida mal jugada, donde las reglas no fueron acordadas, donde cada uno entendió las variables de una manera diferente. Un juego en el no supe, hasta el final, que me estaba convirtiendo en un rival débil, inseguro, oscuro y mentiroso. Un juego en el que, irremediablemente, he terminado perdiendo.

martes, octubre 12, 2010

Búscame

Los días se pliegan sobre sí mismos desde que no camino descalza por tus aguas. La ubicuidad del miedo se hace fuerte, impregnando mi cuerpo de un frío ensordecedor y opaco. Me dejo llevar por una rutina de metáforas vacías, rodeada de insolentes carcajadas de perfil plano y ojos secos. Desde que tu imagen ya no se refleja en mi espejo, me he convertido en un amasijo de huesos, un grito callado, sin sentido, sin eco. Vivo en una casa en llamas, ebria de sombras, y persigo tu luz sin hallar el camino.

Inmersa en este laberinto de espirales, perdida entre tantos círculos inconclusos, sólo espero que me muestres el mapa de tus manos, que me muestres, con tu palabra clara, la ruta a seguir.

Necesito cotejar de nuevo las coordenadas del futuro ausente, deshacer los nudos, sortear las piedras del ayer.

Búscame. Reinventemos las reglas del juego.

Envuelve con tu abrazo las marcas que el viaje ha dejado en mi piel. Quiero aprender tu idioma, renovar tus latidos, releer contigo las páginas de viejos libros, darle un nuevo significado a las palabras.

Búscame. Te estoy esperando entre mi huida y mi pasado, incapaz de dar un solo paso, atrapada en una broma macabra que me tiene atada de pies y manos.

martes, mayo 11, 2010

Al final

Ahora que todo ha terminado, siento la necesidad de soltar lastre y deshacerme de todo lo que me recuerda a ti. Es una pena que tu imagen, esa que sigue escondida entre mis versos, se haya convertido en este dolor que siento en el pecho y que no me deja respirar.

Muy a mi pesar, ya nada es lo mismo. Me dejé llevar sin calcular los posibles contratiempos, y creí hacer lo correcto al envolverme de ti. Te instalé en mi piel, en mis ojos, en mis manos. Guardé el olor de tu pelo bajo mi almohada, alargando las noches en que bebí de tu boca. Te convertí en mis mañanas y en mis sueños. Te tenía entre mis sábanas, incluso cuando ya estabas lejos. Creé para ti y para mí un mundo perfecto, limpio de sombras y mentiras.

Pero la realidad siempre termina por aparecer, y en mí lo ha hecho con toda la crueldad que ha sido capaz de demostrar. Todos los sueños se desvanecen al despertar, y el mío no iba a ser menos.

He de volver a ese punto de mi vida en que aún no existías. He de arrancarte de mí, borrarte de mi mundo para volver a mirarme al espejo sin sentirme invisible. Debo dejar de desearte, de buscarte, de anhelarte. Tengo que conseguir que desaparezcas de cada esquina de esta ciudad que me ahoga, y volver a buscar en otros ojos, en otras manos, el calor que me sigue faltando.

Por eso, ahora que todo ha terminado, te pido que me ayudes a olvidarte. No vuelvas, no me busques, no me nombres. Guárdate el cariño junto a los poemas que te escribí y tíralos bien lejos, donde puedan morir en paz junto a mis lágrimas. Por mi parte, te dejo todo el amor que acuné para ti, para que lo tengas bien cerca cuando te sientas solo, y recuerdes que, una vez, para alguien, fuiste el centro del universo.

martes, marzo 30, 2010

A orillas de tu playa, reconstruyo mis castillos de arena una y otra vez. Me aferro a la luz de tus ojos sin querer ver lo caduco de la magia, la ingravidez de lo pasajero. Fue y ya no es, y yo no sé vivir sin extañarte.


Caminas ajeno a lo que en mí late. Distingues, cada día, mil y un rostros, sin llegar a definir el perfil del que me pertenece, siempre a la diestra de tu sombra. Estoy aquí, escondida, susurrándote con cada latido de mi pecho todo lo que soy capaz de amar.


El destino jugó sus cartas, y no fui capaz de defender las mías. Así fue y así empecé a rendirme. No hubo batalla ni emboscada, sólo una rápida huída, una decisión apremiante que maldijo las confusas coordenadas.


Yo no sé vivir sin extrañarte, te decía, y quizás debiera silenciarlo, pero la noche me libera de las cadenas que retienen las vergûenzas, y a estas horas, con esta luna, me siento con el coraje suficiente para inmolar las últimas fuerzas que me quedan.

sábado, enero 30, 2010

Amanecer

La luz entra limpia por la ventana
calentando mi cuerpo suavemente.

Sonrío en un gesto inconsciente,
ligera,
en paz,
sintiendo cómo el viento acaricia mi rostro.

Abro los ojos lentamente,
tratando de mirar de frente al sol.

Su inmensidad entrecierra mi mirada
en dos lunas menguantes,
que vuelven a ocultarse
impregnadas de claridad.

Amanece.

El mundo sigue girando,
frenético,
pero todo se ha parado en mi habitación.

Las sábanas aún duermen,
las paredes silencian mis sueños, cómplices,
y la gata, a mis pies,
se despereza en un movimiento flemático,
perezoso,
desplegando abiertamente
toda la parsimonia de la que es capaz
su pequeño cuerpo.

Amanece,
y cada poro de mi piel
respira el nuevo génesis.






miércoles, noviembre 11, 2009

Renazco de tus manos

Renazco de tus manos
cada vez que, con caricias,
dibujas mi figura.
Asciendo en concavidades aéreas
con cada aliento tuyo,
convirtiendo en agua la materia,
surcando tus piernas,
tu vientre,
tus caderas,
con brazadas tímidas y serenas,
retomando de cada rincón de tu anatomía
la vida que me faltaba.

A oscuras,
el brillo de tus ojos es todo mi universo,
y tu boca
un mar de promesas de tus labios a los mios.

Te abres camino en mí
en un abrazo seguro y firme,
calculando a golpe de mirada
qué parte de mi cuerpo te queda por conquistar.

Me conoces, me sabes de memoria,
me destruyes y me recreas en cada entrega,
en cada rendición,
confundiendo mis piernas con tus brazos,
tu pecho con mi espalda,
mis manos con las tuyas,
en una unión perfecta sellada por el silencio.

martes, junio 16, 2009

Conversación



Junto a una luz tenue,
las verdades parecen menos crueles
y las miradas alcanzan su máxima profundidad.

La levedad
de la existencia primera,
la que ocultamos tras el amanecer,
renace con toda su plenitud cuando,
sin pretensiones,
abrimos las almas al aire.

Las palabras danzan libres
de miedos y ataduras,
los pensamientos son libélulas centelleantes
que se mezclan -las tuyas con las mías-
convirtiéndose en un solo ser de luz.

Entonces, tu cuerpo y mi cuerpo,
-materia gris tibia de deseo-
hechos a imagen y semejanza,
se elevan en un vuelo hacia la eternidad,
y se pierden en un juego ciego
de tacto, lascivia y libertad.

jueves, junio 04, 2009

Sangre

En esta noche que no puedo dormir, las imágenes de mis sueños se cruzan con mis miedos, quedando parada en mitad de la nada.

Confío en los designios del destino y en la luz que nos sostiene. Creo sin ninguna duda en la voluntad que guía nuestros pasos, y que va más allá de nuestra mirada. La magia de una energía que no sé de dónde me viene, impulsa a mis pies para que no queden parados a un costado del camino. Y sigo caminando…

Quisiera cubrir con mi piel toda tu piel, decirte sin hablar que estaré aquí, que en mis brazos te llevaré, que andaremos juntos la parte de la senda que tú no puedas, y que sé que, cuando yo decaiga, tú me sostendrás. Quiero decirte, y te grito una llamada que sale de este cuerpo que apenas es nada.

Saco la fuerza de las entrañas de la tierra, acumulo para ti toda la alegría que cabe en mis manos, y te la regalo en forma de abrazo, de susurro, de caricia, de mensaje que viaja a través del tiempo y el espacio con un vuelo firme y seguro.

Hoy y siempre, la sangre se me rebela segura de su triunfo.